La fotovoltaica alcanza 50 GW instalados y supera los 15.000 millones de euros de aportación al PIB
La fotovoltaica refuerza su papel como uno de los pilares estratégicos del sistema energético español en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los mercados. Con motivo del Día Internacional de la Energía, la Unión Española Fotovoltaica (Unef) ha destacado diez indicadores que consolidan a la fotovoltaica como motor económico, industrial y territorial en España.

El país ha alcanzado recientemente los 50 GW de potencia fotovoltaica instalada, una cifra que permite cubrir el 22% de la demanda eléctrica nacional. Este avance sitúa a España entre los líderes europeos en generación renovable y contribuye a mantener el precio mayorista de la electricidad en niveles competitivos dentro de las principales economías del continente.
El director general de Unef, José Donoso, subrayó que la fotovoltaica representa mucho más que una tecnología de generación: es una palanca de progreso industrial, cohesión territorial y autonomía estratégica. La elevada radiación solar del país permite que una instalación produzca aproximadamente el doble que en el norte de Europa, mejorando la eficiencia y la rentabilidad de los proyectos.
Impacto económico e innovación
La contribución de la fotovoltaica al PIB español supera los 15.000 millones de euros, multiplicando por cinco su peso respecto a hace una década. En 2024, el sector exportó 3.421 millones de euros en productos y servicios, registrando un saldo comercial positivo y reforzando su posicionamiento internacional.
Hasta el 65% del coste de los componentes de una planta puede cubrirse con tecnología nacional, gracias a una cadena de valor sólida en ámbitos como inversores, seguidores solares, estructuras y electrónica de potencia. Este ecosistema industrial consolida a España como referente en el ámbito fotovoltaico global.
La apuesta por la I+D es otro de los factores diferenciales. El sector invierte más de 500 millones de euros anuales en innovación, muy por encima de la media empresarial española, lo que impulsa la competitividad y acelera la transición energética.
Empleo, desarrollo rural y respaldo social
La fotovoltaica genera empleo para más de 146.000 familias, con un impacto especialmente relevante en zonas rurales. Según el estudio Impacto Socioeconómico de las Inversiones en Energía Solar Fotovoltaica, elaborado por la Universidad Carlos III y la Universidad Complutense, los municipios con plantas solares incrementan su población entre un 3% y un 8%.
Además, los ingresos municipales crecen entre un 9% y un 13,5%, generando más de 270 millones de euros anuales en el ámbito local. De media, un ayuntamiento percibe alrededor de 10.000 euros al año por cada MW instalado durante la vida útil de la instalación.
El apoyo ciudadano es amplio. Según datos de Sigma Dos, ocho de cada diez españoles consideran que la fotovoltaica es una alternativa viable y sostenible, y cerca del 67% cree que debe ser la tecnología prioritaria en el desarrollo energético del país.
Clave para la descarbonización y la biodiversidad
En términos ambientales, la fotovoltaica evitó el pasado año la emisión de más de 18 millones de toneladas de CO₂, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles importados y la necesidad de adquirir derechos de emisión en los mercados europeos.
Asimismo, las plantas solares están evolucionando hacia modelos compatibles con la biodiversidad. La ausencia de herbicidas, la limitación de actividades intensivas y la baja presencia humana han favorecido la conservación de especies como el alcaraván, el sisón o la ganga ortega.
Con estos indicadores, la fotovoltaica se consolida como un eje estratégico para la competitividad, el empleo y la independencia energética de España.
- Noticias de interés: Percepción de la fotovoltaica en España: ciudadanía y futuro del sector



