Fotovoltaica y transición energética: el avance que desplaza al gas y redefine el mix global
La energía fotovoltaica se consolidó en 2025 como el principal motor del crecimiento energético mundial, cubriendo aproximadamente el 27% del aumento de la demanda global y superando por primera vez al gas natural en contribución. Así lo reflejan los datos publicados por la Agencia Internacional de la Energía en su informe Global Energy Review 2026, que apunta a un cambio estructural en el sistema energético internacional.

Según el organismo, el pasado año marcó un punto de inflexión hacia lo que denomina “la era de la electricidad”. Aunque la demanda energética global creció un moderado 1,3%, la electricidad registró un incremento cercano al 3%, evidenciando la aceleración de la electrificación en múltiples sectores. Factores como la mejora en eficiencia, un menor dinamismo económico y una reducción en la demanda de refrigeración contribuyeron a suavizar el crecimiento total.
En este contexto, la energía solar fotovoltaica destacó con cifras sin precedentes. La generación aumentó en torno a 600 TWh, alcanzando cerca de 2.700 TWh y representando ya el 8% del mix eléctrico global, más del doble que en 2022. Este crecimiento se produjo a escala mundial, con subidas superiores al 20% en mercados clave como Estados Unidos, India y regiones de Oriente Medio, además de China.
Por primera vez, una fuente renovable lideró el incremento de la demanda energética. La solar aportó más de una cuarta parte del crecimiento total, mientras que el gas natural quedó en segundo lugar. En el ámbito eléctrico, el avance de la fotovoltaica fue aún más determinante, cubriendo aproximadamente el 70% del aumento de la demanda de electricidad.
Este impulso se enmarca en una expansión más amplia de las tecnologías limpias. En conjunto, las fuentes bajas en emisiones —incluyendo solar, eólica, hidráulica y nuclear— representaron cerca del 60% del crecimiento de la demanda energética mundial. La capacidad renovable instalada alcanzó un máximo histórico de 800 GW en 2025, con la fotovoltaica concentrando el 75% de este incremento. Paralelamente, el almacenamiento energético en baterías se posicionó como la tecnología de mayor crecimiento, con un aumento del 40% hasta rozar los 110 GW.
El avance de las renovables no solo cubrió la totalidad del crecimiento de la demanda eléctrica, sino que lo superó, provocando una ligera caída en la generación fósil. En regiones como la Unión Europea, la combinación de solar y eólica alcanzó el 30% del mix eléctrico, superando por primera vez a los combustibles fósiles.
En contraste, el carbón experimentó un retroceso por primera vez desde 2019 (excluyendo el efecto de 2020), con caídas en China (−1,5%) e India (−3%), mientras que en la Unión Europea su peso quedó por debajo del 10%. El gas natural continuó creciendo, aunque a menor ritmo, mientras que la energía nuclear alcanzó un máximo histórico con un aumento del 1,2%. La eólica, por su parte, creció alrededor de un 8%, condicionada por factores meteorológicos.
Por otro lado, la demanda de petróleo avanzó apenas un 0,7%, limitada en gran medida por el auge del vehículo eléctrico, cuyas ventas superaron los 20 millones de unidades, representando ya una cuarta parte de las matriculaciones globales. El gas natural creció cerca de un 1%, y el carbón apenas un 0,4%.
A más largo plazo, el despliegue de tecnologías limpias desde 2019 está teniendo un impacto estructural significativo. En 2025, estas soluciones evitaron más de 35 exajulios de consumo de combustibles fósiles —alrededor del 7% de la demanda global— y cerca de 3.000 millones de toneladas de emisiones de CO₂, equivalentes al 8% del total mundial. La reducción del uso de carbón por sí sola supera el consumo total de India, lo que refleja la magnitud del cambio.
En conjunto, tecnologías como la fotovoltaica, la eólica y las bombas de calor están sustituyendo actualmente una demanda de gas natural equivalente a aproximadamente la mitad del volumen global anual de exportaciones de GNL, consolidando así un nuevo paradigma energético más electrificado, eficiente y descarbonizado.



