La capacidad solar mundial ha alcanzado los 3 TW instalados, consolidando el crecimiento de la fotovoltaica y anticipando una nueva etapa marcada por el almacenamiento, las redes eléctricas y la flexibilidad del sistema.
La capacidad solar mundial ha superado la barrera de los 3 TW, un nuevo récord que refleja la velocidad a la que la tecnología fotovoltaica se está expandiendo en todo el planeta. El crecimiento registrado durante los últimos años muestra una aceleración significativa: mientras fueron necesarios alrededor de diez años para pasar de los primeros 100 GW instalados en 2012 al primer teravatio, el segundo TW se alcanzó en menos de tres años y el tercero llegó menos de dos años después.

Las estimaciones de BloombergNEF (BNEF) sitúan este crecimiento dentro de una tendencia que continuará durante la próxima década. La consultora prevé que la capacidad solar mundial supere los 9 TW en 2036, multiplicando por tres el volumen actualmente instalado.
La fecha exacta en la que se alcanzaron los 3 TW puede variar según la metodología y las bases de datos utilizadas para contabilizar las instalaciones, pero el dato confirma la dimensión que ha adquirido la fotovoltaica en el sistema eléctrico global.
China lidera el crecimiento de la capacidad solar mundial
La distribución geográfica del crecimiento fotovoltaico también ha cambiado de forma considerable. Durante la primera etapa de expansión, los mercados desarrollados concentraron buena parte de las nuevas instalaciones gracias a programas de incentivos destinados a acelerar la adopción de la tecnología.
Con la llegada del segundo y tercer teravatio, China pasó a desempeñar un papel protagonista. El país ha combinado un despliegue masivo de instalaciones solares con una enorme capacidad industrial, contribuyendo tanto a aumentar la oferta de módulos como a reducir los costes de la tecnología fotovoltaica.
El crecimiento, además, se está extendiendo a mercados que hasta hace pocos años tenían una presencia limitada en el sector solar. Países como Pakistán, Nigeria y Filipinas han registrado una notable expansión, especialmente en el segmento de la generación fotovoltaica sobre cubierta.
Otros mercados de menor tamaño, como Cuba y Líbano, también han experimentado incrementos significativos de su capacidad instalada.
Esta expansión ha ampliado el número de países con mercados solares relevantes. En 2025, 74 países contaban con al menos 1 GW de capacidad fotovoltaica instalada, frente a los 42 registrados en 2020, según los datos de BNEF.
El crecimiento fotovoltaico continúa concentrado
Aunque la energía solar está cada vez más extendida a escala internacional, la mayor parte de las nuevas instalaciones continúa concentrándose en un grupo relativamente reducido de mercados.
La participación de los países con menores ingresos en las nuevas instalaciones solares apenas ha aumentado desde 2020, mientras China mantiene una posición dominante en el crecimiento mundial.
Esta distribución podría cambiar durante los próximos años. Las previsiones de BNEF apuntan a un incremento progresivo de la participación de los países en desarrollo a partir de 2026. Para 2036, más del 25 % de la capacidad solar instalada podría localizarse en estos mercados.
Al mismo tiempo, la participación de los países desarrollados se reduciría hasta aproximadamente el 20 %, reflejando una progresiva diversificación geográfica del mercado fotovoltaico.
Redes eléctricas y almacenamiento, claves para la nueva etapa
El rápido aumento de la capacidad fotovoltaica también está generando nuevos retos para los sistemas eléctricos. El principal desafío ya no consiste únicamente en instalar nuevos módulos, sino en disponer de suficiente infraestructura para transportar, gestionar y almacenar la electricidad producida.
China constituye uno de los ejemplos más claros. El crecimiento de la generación solar ha avanzado a un ritmo superior al desarrollo de determinadas infraestructuras de transmisión y almacenamiento. Como consecuencia, han aumentado los episodios de curtailment, durante los cuales parte de la electricidad renovable disponible no puede aprovecharse.
Esta situación podría contribuir a moderar el ritmo de nuevas instalaciones en el mercado chino mientras el país concentra esfuerzos en reforzar las redes eléctricas y mejorar la integración de la generación renovable.
En este contexto, el almacenamiento energético adquiere una importancia cada vez mayor. Las baterías de ion-litio permiten almacenar parte de la electricidad generada durante las horas de máxima producción solar y utilizarla posteriormente, incluso después de la puesta de sol.
Para BNEF, el desarrollo del almacenamiento será uno de los factores determinantes de la siguiente fase de crecimiento fotovoltaico. Sin una expansión paralela de las baterías, las redes y otros mecanismos de flexibilidad, será más difícil aprovechar todo el potencial de las nuevas instalaciones solares.
Los 3 TW marcan el inicio de una nueva fase para la fotovoltaica
El paso de los 3 TW confirma que la fotovoltaica ha dejado atrás su condición de tecnología de nicho y se ha convertido en uno de los principales pilares de la expansión de la capacidad eléctrica mundial.
Sin embargo, el siguiente desafío será diferente. El crecimiento de la capacidad instalada tendrá que ir acompañado de una mayor capacidad para transportar y almacenar la electricidad, gestionar los picos de producción y adaptar la demanda a la disponibilidad de generación renovable.
Con unas previsiones que apuntan a más de 9 TW de capacidad solar mundial en 2036, la evolución del sector dependerá no solo de la fabricación y despliegue de nuevos módulos, sino también de la capacidad de los sistemas eléctricos para integrar esa generación.
El objetivo será conseguir que la electricidad producida por la fotovoltaica pueda utilizarse en el momento y el lugar adecuados, convirtiendo el crecimiento de la capacidad instalada en una mayor generación solar efectivamente aprovechada.
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